Cada vez se conocen más iniciativas relacionadas con la educación y que apuntan a hacer una revolución en este campo. Los avances en tecnología y el acceso cada vez más fácil a más información y de mayor calidad, hacen que ya desde hace unos años se este replanteando la forma en que el sistema educativo debe ser pensado.

Dentro de estas iniciativas, con la impresión 3D tenemos una herramienta realmente interesante para las escuelas y universidades. En este artículo vamos a ver cómo las impresoras 3D pueden ser utilizadas por profesores y alumnos, qué es lo que está pasando hoy y cuáles pueden ser sus impactos en el futuro.

La impresión 3D es una tecnología que está cada vez más establecida en lo que es manufactura y prototipado rápido, en un gran rango de industrias. Hacer que los estudiantes entiendan las aplicaciones y el potencial de esta nueva tecnología es, sin dudas, clave para su desarrollo. Además, una de las mayores fortalezas de las impresoras 3D es su habilidad para solucionar problemas reales en el mundo físico, lo cual posibilita lograr un cambio de mentalidad en lo alumnos, permitiéndoles cambiar su entorno resolviendo problemáticas reales.

En carreras como ingeniería y diseño, donde ya existe en la asignatura de software CAD, resulta todavía más evidente y fácil la inserción de esta tecnología, ya que la curva de aprendizaje tanto de estudiantes como de docentes es mucho más baja. Es por ello que, hasta el momento, las impresoras 3D en la educación se focalizarón más que nada en las escuelas de diseño y en las asignaturas relacionadas con el llamado STEM (siglas para Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática).